
Estados Unidos ejecutó una intervención militar directa en Venezuela durante la madrugada del 3 de enero, con bombardeos en Caracas y otras regiones del país.
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó que la operación derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a territorio estadounidense para enfrentar cargos judiciales.
Trump aseguró que, tras el operativo, su gobierno asumirá el control político y de seguridad en Venezuela de manera temporal, con el objetivo —dijo— de garantizar una transición “justa y ordenada”.
Washington advirtió que no permitirá que otros actores tomen el poder y generen inestabilidad, por lo que mantendrá presencia directa hasta la conformación de un nuevo gobierno.
Reportan al menos siete explosiones y aviones a baja altura en Caracas durante la madrugada. pic.twitter.com/FrOgtW7L6r
— Rebelión (@RebelionNews) January 3, 2026
La invasión provocó alarma entre la población venezolana y una inmediata reacción internacional.
La ONU alertó sobre riesgos regionales, Rusia exigió la liberación de Maduro y gobiernos latinoamericanos condenaron la intervención por violar la soberanía nacional.
Mientras tanto, la oposición venezolana llamó a la instalación inmediata de un nuevo liderazgo político, en un escenario marcado por alta tensión e incertidumbre institucional.
