
Con traje oscuro, corbata roja y lentes negros, Leonel Godoy Rangel abandonó las instalaciones de la Fiscalía General de Michoacán tras permanecer más de dos horas rindiendo declaración por el caso del asesinato de Carlos Manzo.
A su salida, el exgobernador sostuvo que acudió únicamente en calidad de testigo y rechazó cualquier vínculo con los hechos investigados por la autoridad ministerial.
Godoy aseguró además que la denuncia presentada en su contra carece de sustento y acusó una integración “selectiva” del expediente, al señalar que únicamente fueron llamados él y el exalcalde de Uruapan, Ignacio Campos Equihua, pese a que —recordó— Carlos Manzo también lanzó acusaciones públicas contra el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla antes de ser asesinado.
“Tienen amnesia”, lanzó.
El exmandatario michoacano adelantó que no descarta emprender acciones legales contra quienes promovieron denuncias en su contra, aunque afirmó que esperará a que concluya el proceso electoral que inicia en septiembre.
“Acusar sin pruebas tiene consecuencias jurídicas penales”, sostuvo.
También afirmó que el citatorio tomó dimensión pública después de que páginas ligadas a áreas de comunicación social difundieran el tema sin precisar que comparecía únicamente como testigo.
Godoy insistió en que no pudo aportar elementos directos sobre el homicidio debido a que no se encontraba en el lugar de los hechos el día del asesinato del exalcalde de Uruapan.
El caso Manzo continúa escalando políticamente mientras la investigación mantiene abiertos distintos frentes entre actores políticos, familiares y autoridades estatales.













