
Con el dolor aún a flor de piel, los padres de Valeria, víctima de feminicidio, volvieron a manifestarse en el Centro Histórico para exigir justicia y que el responsable reciba la pena más alta posible.
Entre lágrimas y visiblemente afectados, la familia reclamó que el agresor no pueda salir de prisión. “Queremos que le den la pena máxima, 100 años… que no vuelva a hacer daño”, expresó su padre, Leopoldo Garduño.
Valeria era su única hija. Su asesinato, dijo, dejó a la familia completamente devastada.
Aunque reconocieron el acercamiento de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, insistieron en que la prioridad es que el responsable enfrente todo el peso de la ley y no exista margen para su liberación.
En sus primeras declaraciones, los familiares también señalaron posibles irregularidades durante el proceso inicial, particularmente en la recepción de la denuncia y un presunto intento de extorsión por parte del agresor, incluso después del crimen.
Pese a ello, decidieron no presentar denuncias contra personal de la Fiscalía, al considerar que corresponde a la propia institución revisar la actuación de sus funcionarios.
Mientras tanto, la familia mantiene la exigencia central: justicia plena para Valeria y una condena que garantice que el agresor no vuelva a estar en libertad.
