
Después de casi dos semanas de paro, bloqueos y plantones, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación enfrenta señales de desgaste interno, pero mantiene una demanda que sigue cohesionando al movimiento: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Durante su más reciente Asamblea Nacional, algunos sectores plantearon la posibilidad de levantar las movilizaciones; sin embargo, la preocupación por el sistema de pensiones terminó imponiéndose sobre las diferencias internas.
Los docentes sostienen que el actual esquema trasladó a los trabajadores la responsabilidad de financiar su retiro mediante cuentas individuales, dejando atrás el modelo de jubilación garantizada por el Estado.
“Lo que exigimos es que el Estado vuelva a asumir esa responsabilidad”, explicó un integrante de la dirigencia magisterial.
La exigencia se convirtió en el principal punto de coincidencia entre contingentes que, en otros temas, mantienen diferencias organizativas y políticas.
En medio del conflicto, también surgieron críticas hacia la influencia partidista dentro de algunas secciones sindicales. Integrantes del movimiento acusaron que actores ligados a Morena han intervenido en estructuras locales mediante cargos políticos y espacios de representación.
Aun así, dentro de la Coordinadora prevalece la idea de que la lucha por las pensiones sigue siendo la causa central del movimiento.
La CNTE rechaza las propuestas planteadas por el gobierno federal para fortalecer el sistema de cuentas individuales y mantiene como demanda irrenunciable la eliminación de la reforma impulsada durante el sexenio de Felipe Calderón.
Mientras continúan las consultas internas, el plantón sigue activo y no se descartan nuevas movilizaciones en los próximos días.
