
El Gobierno de Colombia levantó la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego, una decisión que acerca al país al modelo estadounidense de mayor acceso ciudadano a las armas. El presidente Abelardo de la Espriella defendió la medida bajo el argumento de permitir que quienes cumplen la ley puedan defenderse.
El decreto no autoriza un porte indiscriminado, pues mantiene requisitos, permisos y controles. Sin embargo, la decisión abre un debate sobre sus posibles efectos en un país con altos niveles de violencia y sobre si facilitar el acceso a armas puede terminar incrementando los riesgos para la población.
De la Espriella aseguró que entre enero y septiembre fueron incautadas 15 mil 700 armas, de las cuales 14 mil 179 estaban relacionadas con delitos. El decreto entrará en vigor este miércoles.
