
Morelia, Michoacán, a 24 de abril de 2026.— La secretaria de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas, Ale Anguiano, afirmó que lo que hoy se conoce como “the global rape academy” no es un hecho aislado, es el resultado sistemático de una violencia que crece en entornos digitales sin regulación suficiente, sin responsabilidad efectiva de las plataformas y sin límites claros frente a contenidos que normalizan, enseñan y reproducen agresiones sexuales contra las mujeres.
Ale Anguiano sostuvo que este caso obliga a mirar de frente una verdad incómoda: internet no es neutral y cuando no existen reglas claras, sanciones ni responsabilidad de quienes controlan las plataformas, el resultado es un ecosistema donde la misoginia se organiza, se comparte y se convierte en práctica. “No estamos frente a un caso extraño de internet; estamos frente a una estructura de violencia machista amplificada por algoritmos, por impunidad y por la falta de regulación internacional”, advirtió.

Señaló que esta realidad también está profundamente conectada con la ultraderecha, que ha hecho de la misoginia, el odio y la deshumanización una forma de hacer política y de colonizar la conversación digital. “La ultraderecha no solo quiere callar a las mujeres, también quiere devolverlas al miedo, al silencio y a la subordinación. Por eso ataca la educación sexual, por eso odia la igualdad, por eso desprecia los derechos humanos y por eso le conviene un internet sin reglas, donde la violencia circule libremente”, afirmó.
Ale Anguiano subrayó que debe haber regulación de plataformas, responsabilidad de sus dueños, cooperación internacional y una política pública seria para proteger a las mujeres, a las niñas, a los niños y a las juventudes en internet. Añadió que también es urgente hablar con las juventudes sobre derechos sexuales y reproductivos, derechos digitales y cultura digital, desde una perspectiva que coloque en el centro la igualdad, el respeto, la equidad, los derechos humanos y la protección de menores de edad.
“Desde la izquierda tenemos que defender un internet con derechos, con libertad, pero también con límites claros frente al odio, la violencia sexual y la explotación”, expresó. Señaló que la transformación también pasa por disputar el mundo digital y por impedir que las plataformas se conviertan en territorios de impunidad.
Finalmente, Ale Anguiano sostuvo que este caso demuestra que los derechos de las mujeres no pueden seguir tratándose como un asunto secundario ni privado. “Cuando la violencia contra las mujeres se comparte, se enseña y se monetiza, el Estado tiene la obligación de actuar. Y frente a la ultraderecha que normaliza el odio, nos toca defender una cultura digital feminista, democrática y profundamente humana”, concluyó.
