
Tras años de acusaciones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que en el país “gobierna el narcotráfico”.
De regreso a Palacio Nacional, luego de algunos días de vacaciones en Acapulco, Guerrero, la mandataria afirmó que su gobierno ha estado trabajando hombro a hombro con un cártel, sin mencionar cuál.
“Me veo obligada a reconocerlo, dadas las circunstancias que imperan en el país”, dijo en un mensaje a la nación.
Si bien Sheinbaum dijo que esto no implica que vaya a renunciar a su mandato, legisladores de oposición buscarán que dimita.
Con su confesión, Sheinbaum reconoce que el crimen organizado incide en decisiones económicas, territoriales y políticas, por lo que seguir negando esa influencia durante años sólo profundiza la simulación institucional.
Legisladores, gobernadores y dirigentes partidistas se dividen entre quienes califican el mensaje como un acto de responsabilidad histórica y quienes lo interpretan como la confirmación de un Estado rebasado.
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