
En las últimas décadas, el crimen organizado en México ha demostrado que su actividad no se limita al tráfico de drogas. Diversos grupos han encontrado en sectores económicos formales e informales nuevas oportunidades para expandir su poder territorial y financiero.
Autoridades mexicanas y estadounidenses han identificado cómo estas organizaciones utilizan fraudes, extorsión, robo y apropiación de bienes y servicios para sostener sus operaciones ilegales.
Puerto Vallarta: bastión del CJNG para fraudes con tiempos compartidos
El FBI alertó en 2024 sobre una red de fraudes que ha dejado más de seis mil víctimas estadounidenses en cinco años, vinculada al CJNG.
El esquema consiste en contactar a propietarios de tiempos compartidos haciéndose pasar por abogados o agentes de ventas para exigirles dinero. El Departamento del Tesoro estadounidense ubicó a Puerto Vallarta como una de las principales bases operativas del cártel para ejecutar esta modalidad de estafa con alto rendimiento económico.

El servicio de Wi-Fi del narco en Michoacán
En Michoacán, grupos criminales atacaron la infraestructura de telecomunicaciones de empresas como Media Group y Telmex tras su negativa a pagar extorsiones.
Posteriormente, se apropiaron de equipos, cables y fibra óptica para establecer su propio servicio de internet, cobrando por el acceso a la población local.
La Fiscalía estatal confirmó este fenómeno como un ejemplo extremo de control territorial y sustitución de funciones estatales por parte del crimen organizado.
Pesca ilegal: la amenaza del narco en el mar
Organizaciones criminales también han extendido su influencia al mar, utilizando la pesca ilegal como una vía para diversificar rutas de tráfico de drogas y personas.
Esta práctica ha afectado los ecosistemas marinos y ha incrementado la inseguridad alimentaria en regiones costeras.
Voces del sector pesquero, autoridades estadounidenses y religiosos han advertido sobre esta forma de explotación, que evidencia la capacidad del narco para insertarse en industrias clave con total impunidad.
La nuez: el fruto codiciado por el crimen en Chihuahua
Chihuahua, principal productor de nuez pecanera del país, enfrenta una ofensiva del crimen organizado. El sector nogalero ha sido blanco de robos masivos y extorsiones, lo que ha generado pérdidas económicas y mayor inseguridad en las zonas rurales.
La codicia de los grupos delictivos por este cultivo refleja cómo incluso productos agrícolas de alto valor se han convertido en objetivos estratégicos para su dominio.
Máquinas tragamonedas: el millonario ingreso pasivo del narco
En estados como Michoacán y Sinaloa, las máquinas tragamonedas son utilizadas como fuente constante de ingresos por diversos cárteles.
La Secretaría de Seguridad Pública estima que estas generan hasta dos millones de pesos mensuales.
Su operación, muchas veces bajo amenaza o violencia, está directamente vinculada con la presencia del crimen organizado en bares, tiendas y espacios públicos, consolidando un modelo de economía ilegal sostenido por el miedo.
