
Morelia, Mich., a 14 de septiembre de 2026.- Carlos Torres Piña llegará a la coordinación estatal de la 4T con una ventaja política construida durante el actual sexenio: su cercanía con Alfredo Ramírez Bedolla. La decisión coloca al gobernador y a su grupo como actores centrales en la definición de Morena rumbo a 2027.
El nombramiento ocurre después de una prolongada disputa interna con las corrientes de Raúl Morón y Leonel Godoy. Durante el bedollato, ambos bloques han competido por posiciones y capacidad de decisión dentro del partido, en una confrontación que también refleja el choque entre generaciones de la izquierda michoacana.
Torres Piña mantiene una relación política con Bedolla desde 2021, cuando coordinó la campaña electoral del hoy mandatario. Posteriormente, asumió la Secretaría de Gobierno y desde esa posición se encargó de una parte importante de la operación política y del diálogo con los diferentes grupos.
La relación se fortaleció cuando Bedolla lo propuso para ocupar la Fiscalía General del Estado. A partir de entonces, Torres Piña ganó terreno en las mediciones y consiguió rebasar a Morón. “Es mi amigo”, ha dicho sobre el mandatario que saldrá el próximo año. La frase resume una alianza que ahora tiene una consecuencia directa en la sucesión.
