
Aunque México continúa recibiendo montos históricos por remesas, el dinero enviado por los migrantes rinde cada vez menos para las familias que lo reciben, debido al fortalecimiento del peso frente al dólar y al impacto de la inflación.
Durante la administración de Claudia Sheinbaum, el país ha captado más de 103 mil millones de dólares en remesas y mayo registró un máximo histórico de 5 mil 611 millones de dólares. Sin embargo, el envío promedio equivale actualmente a apenas 0.9 salarios mínimos, cuando durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador representaba 1.6 y al cierre del gobierno de Felipe Calderón alcanzaba 2.3.
Especialistas advierten que, aunque los migrantes envían más dólares que nunca, las familias reciben menos recursos en términos reales para cubrir sus necesidades básicas. Solo en mayo, el poder adquisitivo de las remesas cayó 11.1 por ciento respecto al mismo mes del año anterior.
Analistas también señalan que la incertidumbre por las políticas migratorias en Estados Unidos y la posibilidad de nuevos impuestos a las remesas han influido en el comportamiento de los envíos, mientras la recuperación del empleo entre los trabajadores mexicanos en ese país ha permitido mantener el flujo de divisas.
