
La inflación en México subió 0.27% en julio, según el Inegi, elevando el Índice Nacional de Precios al Consumidor a 140.780 puntos.
Aunque el alza es moderada, representa un nuevo golpe al poder adquisitivo de las familias mexicanas. El encarecimiento del huevo, la vivienda propia y los alimentos fuera del hogar fueron los principales impulsores de este incremento.
Otros productos que también subieron fueron la papa, la cebolla, la lechuga y servicios de alimentación como fondas y torterías.
En contraste, el precio del pollo bajó, junto con frutas y verduras como jitomate, papaya, aguacate y guayaba, lo que ayudó a mitigar parcialmente la presión inflacionaria.
La variación quincenal fue de 0.07%, con un INPC de 140.830 puntos en la segunda quincena de julio.
Estos datos permiten una lectura más precisa del comportamiento inflacionario, que sigue condicionado por factores estacionales y por la volatilidad en los precios de alimentos frescos.
El reporte será seguido por una nueva publicación del INEGI, conforme al artículo 20-bis del Código Fiscal de la Federación.
La vigilancia de estos indicadores es clave para la política monetaria y la planificación fiscal. Mientras tanto, los hogares continúan ajustando su gasto ante la inercia inflacionaria.
